Blog Maxalli | Ingredientes naturales, ciencia y rutinas
La piel de un bebé es diferente. Es más delgada, más delicada y más propensa a irritaciones. Por eso, muchos pediatras y especialistas recomiendan protegerla con pomadas o vaselinas.
Pero hay un problema: la mayoría de las vaselinas para bebé están hechas con petrolato, un derivado del petróleo que, aunque crea una barrera protectora, no aporta ningún nutriente y puede contener impurezas si no está bien refinado.
Muchas personas buscan vaselina para proteger la piel, pero pocas se detienen a leer lo que realmente contiene. La mayoría de las vaselinas comerciales están hechas con petrolato o parafina (derivados del petróleo) y, para disfrazar su olor original, les agregan fragancias artificiales.
Si tienes la piel sensible, probablemente ya lo sabes: cualquier cosa puede irritarla. El clima, el sol, los químicos, e incluso los productos que supuestamente están diseñados para “hidratar”. Uno de los ingredientes más problemáticos —aunque muchos no lo saben— es la fragancia.
En México, la palabra "pomada" suele asociarse con productos farmacéuticos que huelen fuerte, contienen medicamentos o están hechos con derivados del petróleo. Muchas de estas pomadas contienen petrolato, aceite mineral, mentol, alcanfor, corticosteroides o antibióticos, y aunque algunas tienen funciones terapéuticas, no todas son aptas para uso cosmético diario.
¿Has leído alguna vez la etiqueta de una crema corporal tradicional? Agua, alcohol, siliconas, fragancias sintéticas, conservadores cuestionables y una lista interminable de ingredientes que no entiendes. Muchas prometen hidratar, pero en realidad solo cubren la piel sin nutrirla. Y si tienes piel sensible o simplemente quieres evitar tóxicos, estas fórmulas pueden resultar más dañinas que útiles.