Siliconas en el cabello: qué son, para qué sirven y si conviene evitarlas

Las siliconas son polímeros formados por enlaces siloxano (Si–O–Si) que se usan ampliamente en shampoos, acondicionadores y productos de styling por su capacidad de proteger, suavizar y dar brillo al cabello. Un reciente artículo de revisión científica analiza de forma objetiva su función, ventajas y controversias en el cuidado capilar moderno.

¿Qué hacen las siliconas en el cabello?

Las siliconas forman una película muy delgada alrededor de la fibra capilar. Esta capa reduce la fricción al peinar, disminuye el quiebre, ayuda a retener la humedad y mejora el brillo y la manejabilidad. Por eso suelen recomendarse para cabello maltratado, teñido o expuesto al calor, donde la cutícula está más vulnerable.

Tipos de siliconas más comunes

El artículo explica que no todas las siliconas son iguales:

  • Siliconas insolubles en agua (como dimeticona): ofrecen alto acondicionamiento, pero pueden generar acumulación si no se retiran correctamente.

  • Siliconas solubles o dispersables en agua: se enjuagan con mayor facilidad y reducen el riesgo de residuos.

  • Siliconas volátiles: se evaporan tras la aplicación, dejando una sensación ligera.

  • Siliconas amino-funcionales: se adhieren selectivamente a las zonas más dañadas del cabello, acondicionando solo donde se necesita.

Además, las llamadas siliconas de cuarta generación incorporan tecnologías de encapsulación y liberación controlada, buscando el mismo desempeño con menor impacto ambiental.

Controversias: acumulación y medio ambiente

La principal crítica a las siliconas es la acumulación en el cabello, sobre todo con las insolubles. Para retirarlas suelen requerirse shampoos con surfactantes más fuertes, que usados en exceso pueden resecar. En cuanto al medio ambiente, algunas siliconas cíclicas han sido cuestionadas por su baja biodegradabilidad, lo que ha impulsado regulaciones y nuevas alternativas más responsables.

¿Conviene usarlas o evitarlas?

La evidencia científica no respalda la idea de que las siliconas “asfixien” el cabello. El consenso actual es que su uso debe ser inteligente y personalizado: alternar productos con y sin siliconas, usar shampoos clarificantes de forma ocasional y elegir la silicona adecuada según el tipo de cabello (fino, rizado, grueso, graso).

Alternativas naturales a las siliconas

Para quienes prefieren fórmulas sin siliconas, existen ingredientes de origen vegetal que pueden ofrecer beneficios similares, aunque con un perfil sensorial distinto. Algunos ejemplos son los aceites ligeros (jojoba, argán, escualano vegetal), ésteres naturales derivados de coco o azúcar, y mantecas refinadas en baja concentración. Estos ingredientes ayudan a suavizar, sellar humedad y aportar brillo, sin generar la misma acumulación que ciertas siliconas tradicionales. La clave está en una formulación bien equilibrada y adaptada al clima y tipo de cabello.


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